miércoles, 4 de julio de 2012

Sexualidad y discursos dominantes


   En los últimos años, la Argentina ha avanzado mucho en políticas referidas a la igualdad de género. Las leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género se erigen como emblemas de ese proceso de profundos cambios políticos que atraviesa nuestro país.

   Sin embargo, pensar este contexto únicamente desde la cuestión legal y política sería caer en un error de concepto. Ninguna ley que pretenda revolucionar las estructuras sociales vigentes puede ser pensada sin un marco previo de transformaciones culturales que propicie su debate, sanción y aplicación. Por ende, las políticas que buscan garantizar la igualdad de derechos entre los géneros no son causa sino consecuencia de un cambio –gradual pero firme– de paradigma sobre lo que significan la sexualidad, el matrimonio, la familia, la identidad y demás conceptos socialmente instituidos.

   Atendiendo a este proceso histórico, Cuestión de género se constituye como un espacio dedicado no sólo a reflexionar sobre esos cambios culturales sino también a pensar, desde una perspectiva crítica, los modos que adoptan los discursos sociales dominantes y su reflejo en los medios de comunicación.

   Asimismo, en un intento por reforzar un debate que se ha acrecentado en los últimos años, la intención de este medio es analizar productos culturales que no tengan difusión masiva y que aborden, en forma explícita o implícita, la cuestión de la igualdad entre el hombre y la mujer, la libertad de elección sexual y el respeto a la identidad.

   En ese sentido, la obra titulada Hombres, interpretada por Lorena Funes y Natalia Falcón, las dos actrices que conforman el grupo de teatro independiente platense Barrilete Cósmico, problematiza la relación de la mujer con la sexualidad, encarándola desde una perspectiva femenina. Esta producción teatral será el objeto de estudio de esta edición de Cuestión de género, donde se intentará ahondar no sólo en las formas y los recursos utilizados por la misma, sino también en el trasfondo social que la atraviesa y el contexto político en el cual se inserta.  


Pasaje de una función de "Hombres" en el Centro Cultural "La Mecha" (1 y 65)


   El análisis de la obra abordará dos dimensiones: una explícita y otra implícita. En la primera, el foco estará puesto en la visión femenina de la sexualidad que se despliega arriba del escenario. Dos amigas mantienen un diálogo que mezcla ironía y comedia, a través del cual comentan sus experiencias sexuales; a su vez, cuestionan los preconceptos que tienen los hombres acerca de lo que significa la sexualidad para la mujer. En función del eje planteado al inicio, el abordaje de lo explícito responde al cómo se construye la sexualidad en la obra.

   Por otra parte, el análisis de la segunda dimensión tiene como finalidad responder al por qué y para qué se construye dicho relato. El objetivo es reivindicar un discurso que no circula masivamente en la televisión y en los medios de comunicación masivos y que es objeto de cierto grado de reprobación social; la obra trata, en definitiva, de vencer esa barrera cultural proponiendo que la mujer habla y opina sobre sexo tan abierta y explícitamente como lo hace el hombre.

   Por estas dos dimensiones –sobre todo por la segunda–, la obra se constituye como un producto crítico, si por crítica se entiende la aparición de un discurso nuevo que rompe con lo dado, con lo establecido.

   Para comprender con mayor claridad la importancia de retomar la construcción de la sexualidad en Hombres y su vinculación con las problemáticas de las que se ocupará este medio, es fundamental tener presente que la violencia de género no se expresa únicamente a través de la agresión física, aunque sea ésta su manifestación más cruda. Por el contrario, la violencia también puede canalizarse de formas más sutiles, aunque igualmente coercitivas.

   En ese sentido, la presencia hegemónica del discurso masculino sobre la sexualidad en los medios de comunicación –en especial en la televisión–, se traduce en cierto modo en violencia simbólica, ya que implica que la visión femenina queda reducida. Sin dejar huellas físicas, esta modalidad se configura desde lo discursivo, desde el plano del sentido. Su mayor riesgo, precisamente, es que contribuye a reforzar la diferencia entre los géneros en el sentido común.

   Por lo todo lo mencionado, el objetivo de esta publicación será ver de qué forma un espacio de producción independiente, más allá de la diferencia de recursos económicos con los grandes medios de comunicación, propone y reivindica un discurso subalterno que carece de circulación masiva, configurándose como ámbito de resistencia a lo socialmente instituido. 


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